martes, 16 de octubre de 2012
LORENZO:¿EXISTEN PICOLETOS COMO VIRGI Y BEVILACQUA?
Desde hace 14 años, cuando leí su primer libro de la saga Bevilacqua, “El lejano país de los estanques”, finalista del Premio Nadal, cuando tuve la suerte de entrevistar por primera vez a su siempre afable e interesante autor, han sido docenas las personas a las que he recomendado las sucesivas obras escritas por Lorenzo Silva que tienen como protagonistas a esa pareja de picoletos, sin duda insólita, que forman el ahora sargento Belilacqua y la cabo Virgina Chamorro. La mayoría han hecho caso omiso, y en no pocas ocasiones la respuesta ha venido de la mano del escepticismo e incluso de la burla. -
-¿Cómo? ¿Una novela protagonizada por dos guardias civiles? Anda ya…Este Berto se ha pasado. ¡Mira que recomendar una de picoletos, con toda la literatura buena que hay!
Pues sí, dos estupendos beneméritos guardias civiles, jóvenes, listos, medianamente cultos y leídos, sobre todo en lo suyo, bien preparados, criminológicamente científicos, guapos (especialmente después de verlos encarnados en Ingrid Rubio y Roberto Enríquez en la adaptación cinematográfica que Patricia Ferreira hizo de “El alquimista impaciente”, la segunda novela de la saga), distantes y críticos, aunque obedientes, con sus superiores, y mucho más, infinitamente más, Civiles que Guardias.
Tengo para mí que la mayoría de las veces esa recomendación ha caído en el saco roto que, por razones más que comprensibles, en muchas personas ha despertado y sigue despertando la Guardia Civil, ese cuerpo militarizado que no dudó en traicionar la legalidad Republicana cuantas veces pudo, baluarte de la represión franquista, de la guerra a muerte contra el maquis, de las palizas en el cuartel de turno a los humillados y vencidos o a los hambrientos de las posguerra , del Caso Almería…, hasta llegar al esperpéntico ¡Se sienten, coño! Del golpista Tejero y los suyos. El tricornio como símbolo y enseña de mal fario
Pese a ello he seguido insistiendo, recomendando esos libros, incluso para aquellos que no leen mucho y buscan cosas relativamente ligeras. Durante casi dos décadas he tenido la suerte de poder seguir entrevistando a Lorenzo Silva, flamante Premio Planeta, madrileño de Carabanchel y Getafe emigrado a Barcelona por amor, tras la publicación de cada una de sus novelas. Las otras: El nombre de los nuestros, Carta blanca, El blog del inquisidor…, y también las de la saga Bevilacqua, cada vez más sólida e interesante, con más calado literario, policial y extra policial, hasta llegar a esta, “La marca del meridiano” que lo ha convertido en “Autor Planeta” después de haber logrado antes el Nadal o el Premio Ojo Crítico.
El lejano país de los estanques, El alquimista impaciente, La niebla y la doncella, Nadie Vale más que otro, La reina sin espejo o La estrategia del agua, las novelas anteriores de la serie protagonizada por Bevilacqua y Chamorro (que incluso han tenido la oportunidad de ascender en el cuerpo del “Todo por la patria” en ese tránsito de 14 años). En cada nueva oportunidad de media hora de interrogatorio para la Turia no he podido evitar la tentación de preguntarle si de verdad de la buena, piensa, cree, que en la rancia Guardia Civil existen realmente agentes como sus dos protagonistas literarios. Incluso, en broma, le he llegado a acusar de ser algo así como el “Mister proper” de la Benemérita institución armada, de haber reunido méritos más que suficientes para que lo hagan “Picoleto de honor” por su empeño en lavarle la cara, tan bien, con tanta maestría, con tanta gracia e interés, a ese cuerpo que mantiene en su estructura y funcionamiento impresentables atavismo y anacronismos.
Me alegro infinitamente de este Premio Planeta para Lorenzo Silva, el abogado de una compañía eléctrica que lo dejó todo para dedicarse en cuerpo y alma a la literatura y sus aledaños. A ver si ahora algunos os animáis a entrar en el mundo de Chamorro y Bevilacqua, buena novela policiaca. Hacedlo libres de prejuicios, por favor, pensando acaso que ellos representan La Guardia Civil eficiente, profesional, eficaz, que sin duda desearíamos tener los demócratas, porque para eso la pagamos con nuestros impuestos. Con muchos como ellos este sería sin duda un país mejor
JR BERTOLÍN
lunes, 8 de octubre de 2012
EL ERROR DE LA BATALLA GENERACIONAL, TAN MISERABLE PERO TAN RENTABLE PARA ALGUNOS
Tener más de cincuenta años y un trabajo estable y dignamente retribuido en esta España sarnosa no solo te convierte en un ser que despierta recelo entre tantos jóvenes que creen saber más que tu y lamentablemente están en paro o subempleados en cualquier cosa y a cualquier precio, sino también en un objetivo a batir en aquellas empresas que atraviesan por dificultades, como prácticamente todas las periodísticas. Mentiría si dijese que me ha sorprendido la actitud del mercader camaleónico Cebrian,otrora delfín de Emilio Romero, de apuntar hacia las alturas de la experiencia para aligerar ese buque que capitanea por la nada despreciable cantidad de 13 millones de euros al año. Otro bluff más que echarnos a las espaldas en este país tan dado a los desengaños y a las imposturas, en este pais donde los jóvenes emigran a cualquier lado cargados con sus títulos y su ordenador personal con skype, como otros españoles, hace 50 años, cargaron su analfabetismo en maletas de cartón y trenes de hacinamiento, y los más viejos de cincuenta (a los que hasta nada se empeñaban en considerar casi "nuevos jóvenes" ) apenas parecen tener su sitio entre los pensionistas y prejubilados.
DE LA MALETA DE CARTÓN AL SKYPE. OTRA VEZ EMIGRANTES
La emigración siempre es desarraigo, desgarro, siempre va acompañada por esa rabia que produce abandonar lo que se ama, como decía Labordeta, aunque lo que se ame sea un país lleno de hijos de puta que a menudo apesta, comido por la sarna de la falta oportunidades, por la imposibilidad de encontrar un trabajo decente, o ni siquiera uno indecente y mal pagado, como esa España de los años 60 a la que remitía el excelente documental “El tren de la memoria”, tan oportunamente emitido en Versión Española.
Algunos pensarán que poco a o nada tienen que ver estos hijos nuestros, ingenieros, veterinarios, publicistas, abogados.., que cogen un vuelo low cost para buscarse la vida como camareros, como recepcionistas de hotel en Edimburgo o Hamburgo, con esos dos millones de españoles que hace cincuenta años salieron de España en trenes infames y cargados con maletas de cartón con destino a Alemania, Francia, Suiza y los Países Bajos. Casi el ochenta por ciento de aquellos emigrantes hacinados en vagones que parecían a punto de desencajarse en el traqueteo eran analfabetos, y la mitad de ellos clandestinos y sin contrato de trabajo. Estos de ahora tienen estudios, chapurrean o hablan medianamente bien el inglés , el francés o el alemán, pero comparten la común condición de emigrantes forzosos con aquellos antepasados de gestos tristes reflejados en el documental dirigido por ana Pérez y Marta Arribas, cuya visión produce una enorme rabia y recelo tanto hacía el país que expulsa a sus hijos, también a los mejor formados, como hacía los países receptores que hoy, igual que en los 60, se aprovechan del perro flaco comido por las pulgas, de una España maltrecha que ya no es franquista ni fascista pero en la que anidan toda clase de aves rapaces.
Ahora las cartas que empezaban con aquel “Por la presente….”, y que algunas veces eran dictadas por quien ni siquiera sabía escribir, han sido sustituidas por conversaciones en el skype, por intercambio de información a través del wasap. Pero la esencia de la ausencia permanece, aunque la foto en blanco y negro haya sido sustituida por otra a todo color que llega a través del móvil y en las que puede verse al hijo ausente comiéndose una paella junto a otros hijos ausentes, reunidos para reir y añorar en el exilio forzoso. Solo falta que vuelvan a resurgir por doquier, en esa Europa rica que nos mira con menosprecio por haber malbaratado nuestras oportunidades, aquellos clubes y centros del emigrante, aquellas Casas de España, donde nuestros emigrantes se recluían más o menos voluntariamente huyendo del rechazo de la población nativa, de quienes los veían como “españoles de mierda”, carnaza de tajo y jornadas interminables, carne de barracón, mano de obra barata. Ahora, en lugar de enviarles joteros, flamenquitos y castañuelas de Lucero Tena, tal vez nuestro ingenioso gobierno acabe por reclutar artistas concursantes televisivos para entretenerles en Navidad si, a diferencia de El Almendro, no pueden volver a casa. Maldito muro del idioma y las costumbres que sitúa en inferioridad de condiciones al que viene de otro lugar y lo hace más vulnerable. Carne de cañón
viernes, 1 de junio de 2012
PAUL PRESTON, CONTRA EL OLVIDO
"El holocausto español ha sido silenciado tanto dentro como fuera de España"
No, no era un casting para ningún programa televisivo del que poder levarte una pasta larga, tampoco sorteaban puestos de trabajo ni regalaban cruceros al mando de capitanes solventes. Toda aquella gente que abarrotaba el viejo edificio de la universidad, La Nau, estaba allí asistir a una conferencia, para escuchar al hispanista británico Paul Preston hablando sobre “El holocausto español” en la conferencia que cerraba el Master en derechos humanos , Democracia y Justicia internacional. ¿Morbo? ¿Por qué llamarlo holocausto?
- Había una guerra civil innecesaria en la que la gente que la provocó mató innecesariamente a varios cientos de miles de personas, y eso a mi me parece un holocausto. Eso ocurre en muchas guerras civiles y también en muchas guerras de conquista de un país a otro. Para mi la gran diferencia respecto a lo que pasó en España es que fue un holocausto silenciado, tanto dentro como fuera, porque el régimen de Franco, el régimen de los vencedores, duró casi 40 añas durante los cuales hubo un lavadote cerebro de toda una nación, y porque además a las grandes potencias Franco les hacía falta como aliado y había como una especie de colaboración tácita en esa operación de silencio.
El hispanista británico recuerda la deliberada destrucción de documentación que se produjo en el final del franquismo para prolongar el silencio sobre un holocausto que protagoniza la última obra del apasionado y polémico Preston, que añade más leña al fuego al elegir tan emblemática palabra.
-No establezco comparación con lo que se llama “El Holocausto”, con mayúscula, porque no tiene comparación, porque es algo que pasó en toda la Europa ocupada, en más de 20 países a la vez, pero sí que veo lo que pasó en España como parte del proceso, que se inició en los años de entreguerras, de aniquilar a la izquierda. Sinceramente esperaba que iba a haber más polémica con motivo de mi uso de la palabra holocausto, y ha habido poquísima cosa. Hay mucha gente de este país que agrade que alguien diga, por fin, que lo que había pasado, este holocausto silenciado, es terrible
Asegura que muchos historiadores y escritores judíos ya pasan de la palabra holocausto y prefieren la palabra hebrea shoah, que significa calamidad o catástrofe. También tuvo mucho de eso lo ocurrido aquí, los asesinatos, los tiros, las fosas, las cunetas, y un silencio al que se plegaron también las instituciones democráticas.
- Es difícil hablar de la etapa democrática como si fuera una totalidad sin cambios internos, porque ha sido un sido un proceso largo, complicado y cronológico. En los primeros momentos de la transición la prioridad era no provocar otra guerra, ya que aunque no hubiese gran peligro sí que había temor. En el año 77 todavía existían unas fuerzas armadas entrenadas no para defender España del enemigo exterior, sino del interior, de la democracia; existía la guardia civil con el mismo cometido, la policía armada y hasta 200.000 falangistas con licencia de armas. Eso contribuyó a lo que después se ha llamado “El pacto del olvido”, de no hacer nada para no provocar todas que todas esas fuerzas impidiesen el proceso de democratización, cuya constancia legal es la Ley de Amnistía de 1977.
Asegura que los gobiernos de la derecha no han tenido ningún interés en hacer nada por la recuperación de la memoria, mientras que los de Felipe González todavía “tenían temores grandes a provocar represalias o a la extrema derecha, pero no sólo eso.
- Existía la conciencia de que abriría unos problemas legales tremendos, por ejemplo en relación a las propiedades confiscadas a los republicanos, algunas de las cuales pasaron después por montones de manos. ¿Cómo se organizada el proceso de indemnización? Había que anular todos los “procesos”, entre comillas, de los tribunales militares a cientos de miles de personas y temían una avalancha de peticiones de indemnización. Desde luego no hicieron lo suficiente
Preston, que inició su carrera a la sombra del Centro para el Estudio de la España Contemporánea en la London School of Economics, que hoy dirige, financiado en origen por el naranjero valenciano Ignacio Cañada Blanch, tiene prisa por comenzar su multitudinaria conferencia, pero no tanta como para rehuir en rueda de prensa una inevitable pregunta sobre Garzón.
-Lo de Garzón es otro tema. Si me hubiera consultado, otro galla habría cantado. Los que iban a por Garzón han mostrado muchísima inteligencia, y .al final han podido decir: ay, no, por lo de la memoria histórica ha sido absuelto. La pregunta es cómo se metió en esa trampa, como le enredaron, pero yo no estoy aquí para comentar cuestiones legales del sistema judicial español. Soy un guiri
Hay interés entre los periodistas en dar una dimensión en clave valenciana a ese holocausto, pero Preston insiste en que las diferencias entre regiones son colosales, y también en que en casi todos los sitios el gran esfuerzo para descubrir la verdad ha venido de particulares, más que de instituciones e incluso de universidades.
- La persona que más ha hecho para descubrir lo que pasó en el sur de España es el dueño de una gasolinera, y la que más ha hecho para descubrir lo que pasó en Valencia, tanto en zona republicana como en zona franquista, es el dueño de un estanco. El trabajo ha sido de particulares, salvo acaso Catalunya, donde existe la Institución Memòria Democrática. Quizá la región en que mejor ha sido estudiado, y con un resultado más fructífero, es La Rioja, y quien lo hizo es un cantautor
No le extraña nada que hayan decidido no rectificar la entrada sobre Franco en el gran diccionario de la historia, después de haber invertido tanto dinero y quedar tan comprometidos.
-Les costaría machismo rectificar, cambiarlo, salvo en una versión digital. Por otro lado me parece una lástima que por unas entradas muy conflictivas, se olvide el valor de muchas otras de un altísimo nivel. Para saber mi opinión personal, en contra, sobre el contenido de la entrada que hizo Luis Suárez Fernández, Presidente de la Fundación Nacional Francisco Franco, les recomiendo con que la compare con mi entrada en el Contradiccionario que hizo Ángel viñas
JR GARCIA BERTOLIN
No, no era un casting para ningún programa televisivo del que poder levarte una pasta larga, tampoco sorteaban puestos de trabajo ni regalaban cruceros al mando de capitanes solventes. Toda aquella gente que abarrotaba el viejo edificio de la universidad, La Nau, estaba allí asistir a una conferencia, para escuchar al hispanista británico Paul Preston hablando sobre “El holocausto español” en la conferencia que cerraba el Master en derechos humanos , Democracia y Justicia internacional. ¿Morbo? ¿Por qué llamarlo holocausto?
- Había una guerra civil innecesaria en la que la gente que la provocó mató innecesariamente a varios cientos de miles de personas, y eso a mi me parece un holocausto. Eso ocurre en muchas guerras civiles y también en muchas guerras de conquista de un país a otro. Para mi la gran diferencia respecto a lo que pasó en España es que fue un holocausto silenciado, tanto dentro como fuera, porque el régimen de Franco, el régimen de los vencedores, duró casi 40 añas durante los cuales hubo un lavadote cerebro de toda una nación, y porque además a las grandes potencias Franco les hacía falta como aliado y había como una especie de colaboración tácita en esa operación de silencio.
El hispanista británico recuerda la deliberada destrucción de documentación que se produjo en el final del franquismo para prolongar el silencio sobre un holocausto que protagoniza la última obra del apasionado y polémico Preston, que añade más leña al fuego al elegir tan emblemática palabra.
-No establezco comparación con lo que se llama “El Holocausto”, con mayúscula, porque no tiene comparación, porque es algo que pasó en toda la Europa ocupada, en más de 20 países a la vez, pero sí que veo lo que pasó en España como parte del proceso, que se inició en los años de entreguerras, de aniquilar a la izquierda. Sinceramente esperaba que iba a haber más polémica con motivo de mi uso de la palabra holocausto, y ha habido poquísima cosa. Hay mucha gente de este país que agrade que alguien diga, por fin, que lo que había pasado, este holocausto silenciado, es terrible
Asegura que muchos historiadores y escritores judíos ya pasan de la palabra holocausto y prefieren la palabra hebrea shoah, que significa calamidad o catástrofe. También tuvo mucho de eso lo ocurrido aquí, los asesinatos, los tiros, las fosas, las cunetas, y un silencio al que se plegaron también las instituciones democráticas.
- Es difícil hablar de la etapa democrática como si fuera una totalidad sin cambios internos, porque ha sido un sido un proceso largo, complicado y cronológico. En los primeros momentos de la transición la prioridad era no provocar otra guerra, ya que aunque no hubiese gran peligro sí que había temor. En el año 77 todavía existían unas fuerzas armadas entrenadas no para defender España del enemigo exterior, sino del interior, de la democracia; existía la guardia civil con el mismo cometido, la policía armada y hasta 200.000 falangistas con licencia de armas. Eso contribuyó a lo que después se ha llamado “El pacto del olvido”, de no hacer nada para no provocar todas que todas esas fuerzas impidiesen el proceso de democratización, cuya constancia legal es la Ley de Amnistía de 1977.
Asegura que los gobiernos de la derecha no han tenido ningún interés en hacer nada por la recuperación de la memoria, mientras que los de Felipe González todavía “tenían temores grandes a provocar represalias o a la extrema derecha, pero no sólo eso.
- Existía la conciencia de que abriría unos problemas legales tremendos, por ejemplo en relación a las propiedades confiscadas a los republicanos, algunas de las cuales pasaron después por montones de manos. ¿Cómo se organizada el proceso de indemnización? Había que anular todos los “procesos”, entre comillas, de los tribunales militares a cientos de miles de personas y temían una avalancha de peticiones de indemnización. Desde luego no hicieron lo suficiente
Preston, que inició su carrera a la sombra del Centro para el Estudio de la España Contemporánea en la London School of Economics, que hoy dirige, financiado en origen por el naranjero valenciano Ignacio Cañada Blanch, tiene prisa por comenzar su multitudinaria conferencia, pero no tanta como para rehuir en rueda de prensa una inevitable pregunta sobre Garzón.
-Lo de Garzón es otro tema. Si me hubiera consultado, otro galla habría cantado. Los que iban a por Garzón han mostrado muchísima inteligencia, y .al final han podido decir: ay, no, por lo de la memoria histórica ha sido absuelto. La pregunta es cómo se metió en esa trampa, como le enredaron, pero yo no estoy aquí para comentar cuestiones legales del sistema judicial español. Soy un guiri
Hay interés entre los periodistas en dar una dimensión en clave valenciana a ese holocausto, pero Preston insiste en que las diferencias entre regiones son colosales, y también en que en casi todos los sitios el gran esfuerzo para descubrir la verdad ha venido de particulares, más que de instituciones e incluso de universidades.
- La persona que más ha hecho para descubrir lo que pasó en el sur de España es el dueño de una gasolinera, y la que más ha hecho para descubrir lo que pasó en Valencia, tanto en zona republicana como en zona franquista, es el dueño de un estanco. El trabajo ha sido de particulares, salvo acaso Catalunya, donde existe la Institución Memòria Democrática. Quizá la región en que mejor ha sido estudiado, y con un resultado más fructífero, es La Rioja, y quien lo hizo es un cantautor
No le extraña nada que hayan decidido no rectificar la entrada sobre Franco en el gran diccionario de la historia, después de haber invertido tanto dinero y quedar tan comprometidos.
-Les costaría machismo rectificar, cambiarlo, salvo en una versión digital. Por otro lado me parece una lástima que por unas entradas muy conflictivas, se olvide el valor de muchas otras de un altísimo nivel. Para saber mi opinión personal, en contra, sobre el contenido de la entrada que hizo Luis Suárez Fernández, Presidente de la Fundación Nacional Francisco Franco, les recomiendo con que la compare con mi entrada en el Contradiccionario que hizo Ángel viñas
JR GARCIA BERTOLIN
LA EUROPA DE LA HORTERADA
Aunque fue sólo un día después, hay que desmentir que el Festival de Eurovisión forme parte de la celebración del “Día del orgullo Friki”. El frikismo – avant la leerte, incluso- forma parte desde hace mucho tiempo de la esencia de esta competición continental de gorgoritos y estéticas desaforadas, de este despliegue chicos y chicas- algunos de muy buen ver- en pos de la fama, que suele concluir, llegada la hora de votar, en demostraciones de buena vecindad y amistades geoestratégicas, en querencias que pasan olímpicamente de la calidad interpretativa. Muchos de los participantes de esta última edición, como la sueca Loreen, ganadora, como las abuelas rusas, como los gemelos irlandeses, como el marinero turco, como las buenísimas representantes de Grecia y Chipre, como los representantes rumanos que cantaban en afrocubano, reúnen méritos suficientes para hacer las delicias del sector menos apocalíptico y mas integrado- en añeja terminología de Umberto Eco, del mundo Frisi, sin llegar a extremos como el de Chikilicuatre, en el que se veía, y de ahí su fracaso rotundo, la larga sombra de la impostura.
El Festival representa la cara más orquestada de la Europa de la horterada. Su funcionamiento, sus pulsiones, su estética, sirven para constatar la convicción de que el viejo continente va por muy mal camino, aunque la canción ganadora, que Loreen cantó descalza, de puntillas, despeinada, oculta bajo su flequillo, llevase por título “Euphoria”, en referencia a un estado de cosas justamente contrario del que atraviesa un continente donde más de la mitad de los países participantes ni siquiera existían cuando Massiel ganó con La la la. Ahora hay más derroche de luces, coreografías y piernas, más despliegue de medios, más uniformidad, más mimetismo musical, más Lady Gaga y Madona, más cantantes dispuestos a renunciar a su lengua y sus raíces.
Pero veámosle el lado bueno, o los lados, y alegrémonos de que Pastora Soler no quedase entre las últimas, de que Portugal nos siga dando el premio gordo de los doce puntos, de que parte de los 6’5 millones de espectadores que tuvo la gala ahora sepan, hasta que se les olvide, que la capital de Azerbaiyán, país que tendrían dificultades para ubicar en el mapa, se llama Bakú (ciudad golpeada por el viento) nombre que suena a personaje simplón de dibujos animados, pero que es la capital de un estado que ha intentado, y en cierto modo ha logrado, pegárnosla con el festival de marras, venderse desde el atractivo estético de los videos turísticos entre canción y canción, desde su cuidada organización del festival, hasta el punto de que alguna cadena de televisión ha tenido que salir al paso para recordarnos que allí la represión convive en imperfecta armonía con la desigualdad social , la miseria y el injusto reparto de la riqueza generada por el petróleo. Por eso al año que viene, le toca a Suecia, donde el que parte y reparte no se lleva tan parte. Bakú, Bakú, ¿dónde te has metido?
lunes, 21 de mayo de 2012
“El lector de Julio Verne es una novela de aventuras pero también, en contra de mis previsiones, una novela de terror” ALMUDENA GRANDES EN LA FERIA DEL LIBRO DE VIVEROS
La presentación a los medios de
comunicación de la novela de Almudena Grandes “El lector de Julio Verne”, la
más vendida en la Feria del libro de Valencia, tuvo un tumultuoso, pero no por
ello menos divertido, carácter abierto y parcialmente callejero y soleado, con
profesores de instituto y libreros de la Costera mezclados entre los periodistas y decididos a tomar la
palabra. También hubo niños, curiosos y hasta preguntones, aunque no creo que
fuese porque el protagonista de
este segundo volumen de la serie “Episodios de una guerra interminable” sea un
niño fascinante, un canijo retoño de Guardia Civil en la sierra de Jaén durante
el trienio 1947, el más duro en la represión de la guerrilla que todavía soñaba
con derribar el franquismo.
-La
novela trata de la guerrilla desde
una óptica completamente distinta a “Inés y la alegría”.Nino, que vive en un
cuartel, escucha a través de las paredes cosas que no debería escuchar:
palizas, gritos, delaciones, pero sobre todo una conversación entre su padre y
su madre que le va a cambiar la
vida.
Ese chaval iba para
guardia, era “carne de picoleto”, pero su baja estatura le va a librar de ese
destino que marca la vida de quienes lo han elegido o se han visto abocados a
él, especialmente en un pueblo como Fuensanta de Martos, “donde todo está relacionado con la guerrilla”
- Un pueblo donde lo más importante es “El cruce” que
marca la frontera entre la guerrilla y el llano. Nino va a tener que ir más
allá de “El cruce” para asistir a las clases de una mujer que lo ha perdido
casi todo pero conserva algunas
cosas de su vida anterior, como una biblioteca casi clandestina con 300 novelas
guardadas en cajas de fruta
Cuenta Almudena que
algunas de esas novelas, las de aventuras, se convertirán en una “puerta hacia
lo maravilloso” en medio de un medio ambiente de terror.
-Para que el terror sea eficaz tiene que impregnar y cohesionar a una
sociedad humillada. El terror es como una especie de maldición de la que no
puede escapar nadie en el pueblo.
Nino, sin embargo,
consigue convertir su vida en una
aventura tan grande como las novelas de Julio Verne que lee. Conoce a un
personaje arrebatador, Pepe el Portugués, y entra también en su vida la figura
del mítico jefe guerrillero Tomás Villén Roldán, “Cencerro”, mientras entre
lectura y lectura va tomando posición y escapando del destino que tenía asignado.
-Pepe el portugués representa para Nino una
isla de libertad, la única isla de libertad posible en Fuensanta de Martos en
1947, durante los años más duros de la posguerra española, cuando Franco
decidió que los aliados no le iban a quitar del poder, y como no podía acabar
con la guerrilla del monte decidió acabar con la guerra del llano, porque todos
los vecinos del pueblo tenían una
doble vida.
Reconoce Almudena
Grandes un homenaje a la literatura en esta novela, la segunda de una serie
perfectamente planificada, sus “Episodios de una guerra interminable”, aunque
Inés y la alegría, esta y todas las que han de venir, son novelas
independientes con un ”bonus” para
el que las lee todas,”como en los videojuegos
-Es un homenaje
a la literatura, una novela de aventuras y también, en contra de mis
previsiones, una novela de terror. Nino descubre la literatura como fuente de
vida, le arma y le da poder para enfrentarse a una realidad muy dura.
Recuerda Almudena
Grandes que es un libro inspirado en la vida de un amigo suyo que iba para
Guardia Civil pero, a pesar de crecer lo normal, ha acabado de catedrático de
psicología en la Universidad de Granada. Ella, sin embargo, lo ha tenido
siempre claro.”Desde pequeña quería ser
escritora; siempre he querido ser escritora”. Se lo dice a un niño al que
le recomienda que “para escribir hay que
vivir, vivir, y después vivir”. En esta, como en otras novelas de Almudena,
hay cine, muchas posibilidades cinematográficas. Pero no quiere aventurarse,
quizá escaldada por experiencias anteriores.
- “Inés y la alegría” fue guión de cine antes de ser
novela. Ahora parece que estamos muy cerca, más cerca que nunca, de convertirla en película. Reconozco
que siempre me ha dado bastante aprensión
saber que alguien está “tocando” una obra mía, y por eso la solución
es adaptarme a mí misma.
Como es el Día de
la libertad de expresión alguien le pregunta y le da pie para sacar su
irrenunciable vena combativa.
-Ahora ya sabemos bien lo que es la globalización. Antes
eran los partidos los que tenían medios de comunicación, y ahora son los
grandes medios de comunicación los que tienen partidos. Con las redes sociales
lo que pasa es que cada vez más la comunicación se está consolidando en el
valor de la instantaneidad.
Preguntada sobre la
llamativa madurez de un niño de 11 años como su protagonista, asegura que
necesitaba un “niño que fuera un testigo
útil”, y remacha afirmando que “los
niños no crecen igual, de la misma forma, en los años buenos que en los años
malos”
Le pregunto cómo
cree que se escribirá de la guerrilla, del maquis, cuando muera el último
superviviente o el último testigo.
-Es un tema sobre el que podría seguir
escribiendo toda mi vida, uno de los grandes momentos de la historia de España,
y nunca se dejará de hablar de que hubo gente que no dejó de luchar ni un instante contras la dictadura. A
veces parece que España es un país donde no impera la ley de la gravedad, donde las manzanas no caen de los
árboles, pero algún día las manzanas caerán, y espero que antes de que muera el
último guerrillero las autoridades
les reconozcan su
aportación en la lucha por la libertad.
-
JR García Bertolín
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